El reto de la implantación tecnológica en centros educativos

Todos los que nos dedicamos a la Educación tenemos clara conciencia de que las Nuevas Tecnologías son herramientas extremadamente útiles para la innovación en las escuelas; sin embargo, poner solo un dispositivo en manos de los profesores y/o alumnos sin prepararles para el cambio que se avecina sería un craso error.

No queda mucho margen de duda si afirmamos que los alumnos, con la implantación estas nuevas tecnologías en las aulas, van a sentir una mayor motivación, además de que estaremos acompañándolos en el desarrollo de la competencia digital y les facilitaremos a la vez el trabajar con las herramientas que les esperan en esos futuros trabajos que ni siquiera se han inventado. Ellos, como “nativos digitales”, están perfectamente preparados para el uso de las TIC en el aula. ¿Pero son capaces de utilizar estas nuevas tecnologías en favor de su aprendizaje? ¿O simplemente las van a usar como consumidores de información o en su faceta más lúdica?

El otro término de la ecuación son los profesores. El tsunami del cambio se les viene encima y nadie les ha preparado para tamaño reto. Se encuentran “solos ante el peligro”. Las direcciones de los centros, por un lado, propugnando cambios metodológicos para ser más competitivos y ofrecer a sus futuros “clientes” la oferta más innovadora posible. Y, por otro lado, sus alumnos pidiendo trabajar con las herramientas que utilizarán en su futuro, y que ya son su presente.

Todos buscamos un cambio en el sistema educativo que permita adquirir las competencias necesarias para afrontar el futuro con garantías, motivar a los alumnos, que los profesores y las directivas de los centros adquieran la profesionalidad que todos deseamos, que se desarrollen los talentos de cada alumno a la vez que fomentamos sus inteligencias múltiples, que se utilice el aprendizaje cooperativo y  el  aprendizaje por proyectos. Y pensamos que la implantación de las nuevas tecnologías en el aula lo soluciona todo.

Nada más lejos de la realidad. La implantación de un proyecto “one to one” en la escuela (un dispositivo por alumno) requiere de una planificación meditada. Un equipo de asesores dedicados en exclusiva al proyecto y que puedan ayudar a los centros en 3 ejes principales: guiarlos en el modelo educativo que los centros quieren seguir; asesorarles en la infraestructura necesaria para que el proyecto FUNCIONE y que todo el claustro de profesores, padres y alumnos estén perfectamente formados en las herramientas y recursos metodológicos necesarios.

¿Qué modelo educativo quieren los centros? ¿Utilizo una editorial y su herramienta de gestión de contenidos? ¿Utilizo por el contrario varias editoriales y cada uno de sus EVA (Entornos Virtuales de Aprendizaje)? ¿O busco una aplicación en la que pueda usar libros de muchas editoriales? ¿O creamos nuestros propios materiales? ¿Quiero implantar el aprendizaje cooperativo? ¿Y el aprendizaje basado en problemas o retos?

La infraestructura es un mal endémico en nuestro país. Las grandes compañías de Software piensan que ya estamos al nivel de infraestructura de comunicaciones que tienen, por ejemplo, los Estados Unidos y no han querido tener en cuenta que el nivel de España es muy bajo. Es complicado encontrar centros que ya dispongan de una línea de comunicaciones de fibra óptica. Lo habitual es trabajar con líneas ADSL de baja velocidad. Y esto hace difícil trabajar con aplicaciones online. Hemos de pensar en soluciones adaptables a las infraestructuras de cada centro. Y sobre todo que la solución funcione. Los docentes ya tienen suficiente trabajo con captar la atención de los alumnos, corregir sus trabajos y exámenes, las tareas burocráticas, las reuniones con padres, aprender las nuevas aplicaciones, como para que la infraestructura tecnológica les haga perder un segundo de su tiempo.

Basándonos, pues, en los dos aspectos que he comentado, el de la mayor o menor resistencia para afrontar el cambio de la comunidad educativa y el de su realidad “física”, hemos de diseñar la estrategia formativa adaptada a cada centro, a su futuro plan educativo, a sus infraestructuras y al grado de madurez de su equipo humano en el uso de las nuevas tecnologías.

Paralelamente hay que establecer un plan de comunicación y formación con las familias y con los alumnos. En este cambio ellos son parte fundamental y necesitan una atención prioritaria.

En Educando sabemos bien que, ante el reto de la implementación tecnológica, los centros necesitan un acompañamiento en cada etapa, un asesoramiento constante y continuo durante todo el proceso.

Los profesionales de Educando estamos muy acostumbrados a acometer este tipo de proyectos, tenemos una dilatada experiencia y capacidades para afrontarlos con toda la garantía de éxito. Para ello hemos desarrollado Educando 3.0, con el que cubrimos todos los aspectos que puedan preocupar a los centros cuando quieren lanzarse a un proyecto de esta envergadura.

Andrés Fuentes García

Director General de Educando