Formación

En un post anterior de nuestro blog, titulado “El reto de la implantación tecnológica en los centros educativos”, tratamos sobre la problemática que supone la entrada de las nuevas tecnologías en la aulas. Uno de los principales retos es el papel que los profesores desempeñan en este cambio. Los profesionales de la Educación ya saben qué enseñar y cómo enseñarlo; pero ahora, con la entrada masiva de las nuevas tecnologías, ese conocimiento se hace mucho más complejo, ya que aparece un elemento más: el tecnológico. Este incluye, a su vez, muchas variables: · Comprender el lugar de las TIC en la vida cotidiana, el trabajo y el aprendizaje. · Dominar nuevas habilidades (buscar, seleccionar, curar, compartir, producir contenidos). · Conocer herramientas y entornos digitales para la Educación. · Dominar los nuevos dispositivos físicos (móviles, tablets, ordenadores, Chromebooks, PDI, etc) ¿Y cómo integrar el conocimiento disciplinar (qué enseñar), el conocimiento pedagógico (cómo enseñar) y el conocimiento tecnológico? Es en este complejo escenario donde entra el modelo TPACK (Technological Pedagogical Content Knowledge) Desde este modelo se subraya la necesidad de no pensar en la tecnología como un “adorno” al conocimiento pedagógico y disciplinar. El integrar las TIC en nuestras aulas no solo supone conocer las herramientas, sino también darle

Todos los que nos dedicamos a la Educación tenemos clara conciencia de que las Nuevas Tecnologías son herramientas extremadamente útiles para la innovación en las escuelas; sin embargo, poner solo un dispositivo en manos de los profesores y/o alumnos sin prepararles para el cambio que se avecina sería un craso error. No queda mucho margen de duda si afirmamos que los alumnos, con la implantación estas nuevas tecnologías en las aulas, van a sentir una mayor motivación, además de que estaremos acompañándolos en el desarrollo de la competencia digital y les facilitaremos a la vez el trabajar con las herramientas que les esperan en esos futuros trabajos que ni siquiera se han inventado. Ellos, como “nativos digitales”, están perfectamente preparados para el uso de las TIC en el aula. ¿Pero son capaces de utilizar estas nuevas tecnologías en favor de su aprendizaje? ¿O simplemente las van a usar como consumidores de información o en su faceta más lúdica? El otro término de la ecuación son los profesores. El tsunami del cambio se les viene encima y nadie les ha preparado para tamaño reto. Se encuentran “solos ante el peligro”. Las direcciones de los centros, por un lado, propugnando cambios metodológicos